¿Qué somos nosotros más que nuestros propios recuerdos? Al final lo único que importa es el amor dicen por ahí, pues para Alfonso Jiménez lo que realmente le importa ahora que está a punto de morir son los recuerdos y vivencias que tuvo durante su vida. Ya que lo único que nos quedará al final será solamente eso, y en estas vivencias por supuesto también está incluido el amor. No es que Alfonso sea un hombre egoísta, bueno quizás lo es, pero en estos momentos no piensa en ninguno de sus seres queridos, de todas formas el ya labró el camino para su hijo, el cual tiene todo el futuro asegurado y todas las oportunidades que él nunca tuvo de joven, y también su hijo ya no es un niño y es capaz de tomar sus propias decisiones en base a las enseñanzas que él le impartió y a los valores y sabiduría que todo padre intenta siempre transmitir a todo hijo. Tampoco piensa en las mujeres con las que estuvo, y repentinamente su recuerdo retrocede a aquel momento donde se inició todo, aquel momento en el cual se preguntó muchas cosas acerca de su vida, ese instante en el que se dijo a sí mismo, que vida más patética tengo, y recostado sobre su cama durmiendo en la oscuridad aquel año nuevo escuchando el reventar de los cohetes y las risas de la gente en la calle, mientras todos salieron a dar el encuentro al año 2000, su hermana y sus padres habían salido a festejar, y se dio cuenta que no tenía ningún amigo, y no se sentía triste por eso, sino más bien intrigado del porqué se encontraba en esa situación, repentinamente esa noche recordó aquella frase que marcaría su vida para siempre cuando él tenía 17 años, aquella amiga lejana y cercana que le dijo, que aburrida es tu vida!. Todos estos recuerdos iban desapareciendo en una sonrisa infinita que se perdía con el infinito universo. Porque Alfonso está a punto de morir en la más grande de sus glorias, y no le importa nada sino solo el momento que está viviendo, solo le importa el, como siempre fue en toda su vida, como siempre todas sus mujeres le dijeron, un egoísta, sin corazón, incapaz de sentir algo por alguien, extrañamente por su hijo siempre sintió mucho amor, es probable porque lo considerase una extensión suya, lo cual vuelve a recaer en egoísmo. Pero todo esto que digo se diluye en la nada, ya que a punto de quedarse sin oxígeno en su nave transbordadora con dirección al centro del universo, solo importa su felicidad absoluta al saber que morirá camino al encuentro de todas las preguntas que siempre se hizo, aunque quizás nunca tenga tiempo de hacerlas ni de resolverlas, solo sabía que estaría donde ningún otro hombre iba a volver a estar y que su objetivo en la vida de trascender lo cumplió de manera espectacular y no solo eso sino que su nombre y su legado iban a durar por siempre, como el infinito, hacia donde su nave se dirigía, a encontrar la respuesta de todo.
domingo, 30 de marzo de 2008
El principio ...
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