domingo, 27 de abril de 2008

El amor que llevamos dentro

La primera vez que Alfonso sintió algo extraño dentro de sí al ver a una mujer ocurrió cuando tenía 5 años; él se encontraba jugando con su hermana y su amigo Federico en la calle con aviones de papel; su hermana lanzo el avión y Alfonso no pudo cogerlo y se fue de largo a una esquina, el se dispuso a ir a recogerlo cuando de pronto en esa misma esquina por donde cayó el avión apareció una chica de unos 17 años de edad a lo que Alfonso reaccionó quedándose petrificado en plena carrera hacia esa esquina. Se quedo mirando a esta chica con la boca abierta con los ojos fijos en su rostro y con el palpitar de su corazón muy fuerte, el no entendía lo que le estaba pasando, solo sabía que no podía acercarse a ella, que sentía mucha vergüenza, que quería que lo tragase la tierra. Se dio media vuelta y entro a su casa como un perrito asustado.

Lo que Alfonso experimentó en esa ocasión fue la sensación de tener una conexión con alguien, una conexión que no tiene por qué ser recíproca, pero una conexión que el sintió con una mujer que nunca antes había visto y que a sus cortos 5 años de vida marcaria el inicio de su extraña percepción del amor y de lo que una mujer podría causar en él cuando se encontraba desprotegido. Digo desprotegido porque a esa edad el está totalmente puro y libre de la contaminación que la vida y la experiencia nos va dando a todos. Ya que mientras avanzamos en el tiempo vamos adquiriendo costumbres, manías, posturas y mucho conocimiento sobre las cosas que nos pasan, lo que significa que ante un evento de cruzarnos con una hermosa mujer al llegar a una esquina, producirá una reacción diferente en Alfonso a los 5 años, que en Alfonso a los 24. Esto muy aparte de que la diferencia de edad tenga algo que ver, es debido a que toda la influencia que ejerce esa mujer a un Alfonso de 5 anos, es totalmente directa, mientras que en un Alfonso maduro, dicha influencia tendría que pasar por una serie de filtros que el ira adquiriendo con la experiencia hasta que finalmente toque su yo interno, con lo cual la reacción será totalmente distinta. Solo para acotar la idea de que la edad no tiene nada que ver en este asunto, puedo mencionar un sencillo ejemplo de un chico de 25 años que siempre fue tan tímido que nunca tuvo una real interacción social con nadie, en este caso, a pesar de que hablamos de alguien en edad adulta, encontraremos las mismas características de un niño de 5 años que ha vivido poco y no ha desarrollado aun esos filtros que todos desarrollamos con el pasar de los años.

Han varios años desde aquella vez, y Alfonso olvidó el rostro de esa chica, pero nunca olvido la reacción que tuvo aquella vez, aunque ahora tiene todo el tiempo para intentar salir adelante en su primera nueva relación con una mujer a la cual si ve el rostro, aunque extrañamente nunca le causo esa sensación que aquella chica cuando apenas era un niño. A sus 18 años, a diferencia de sus demás conocidos que ya desde antes habían tenido pareja, Alfonso por primera vez sonríe al despertar un lunes antes de ir a la academia pre-universitaria, no por ir a clases sino porque siente una emoción increíble al saber que irá a ver a aquella chica a quien por fin tuvo el valor de decirle que le gustaba, y lo mejor aun, que le había dicho que si quería estar con él, y que podrían caminar agarrados de la mano. Alfonso corre apresurado a la esquina a coger el bus que lo llevará a su academia, ya falta poco para ver nuevamente a Fabiola.

Mientras el bus avanza en su viaje a su destino, Alfonso siente mil mariposas en su estomago por los nervios del primer día luego de su declaración hacia Fabiola, ya que no sabe cómo va a actuar, ni que decir, ni como saludarla, ¿tendré que saludarla con beso en la boca?, ¿en la mejilla?, ¿no la beso?, cosas como esa rondaban por la mente de Alfonso; finalmente llego a la puerta de su aula de clase sin la mas mínima idea de cómo saludarla, felizmente había llegado tarde como siempre y se ahorro el esfuerzo de tener que hacer algo al decir hola, o al menos lo postergó para la hora del descanso.

Alfonso sentía algo muy fuerte en su interior, si bien Fabiola nunca le causo esa primera impresión que le causo aquella desconocida cuando era un niño, eso en realidad no le importaba mucho, solo sabía que le gustaba mucho, y que algo muy interesante estaba a punto de comenzar, puesto que a Fabiola recién la ha conocido hace 3 meses, de las cuales solo salieron 2 veces, y de la cual en la segunda cita fue que él se atrevió a decirle que le gustaba mucho y que quería estar con ella. En otras palabras recién la iba a conocer, pero de por sí esa sensación de tener algo caliente recorriendo su cuerpo y que todos sus pensamientos son de ella, era algo nuevo, era algo que a sus inmaduros 18 años él consideraba que era el amor que él llevaba adentro, o al menos esa emoción que podía confundirse con amor, y el estaba dispuesto a darle todo eso a Fabiola.

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